Existen en este mundo personas que escriben sus días con colores y que, sin ser apenas conscientes, empañan de una inesperada neblina de color toda existencia que pasa por su lado. Personas a las que la vida, por casualidad, te conecta, y de las que empiezas de repente a recibir torrentes de colores, de texturas, de olores. Personas que te hacen darte cuenta de hasta qué punto la vida es toda una obra de arte que, en sus manos, va a tener una apariencia mucho más hermosa, mucho más emocional.
Existen, asimismo, pinceladas aleatorias que esas personas le sueltan al aire. Pinceladas que, por casualidad, pueden recaer sobre individuos cuya vida consistía hasta el momento en una paleta, más bien sencilla, de colores básicos, como para pintar rutinas plastificadas en un cuadernillo para niños. Pero llegan esas pinceladas... y, de repente, todo es arte, todo es color, todo es vida.
Existen, a manos de estas personas de colores, pequeñísimos detalles que hacen de este mundo, de tu mundo, un lugar mucho mejor: un SMS inesperado, una sonrisa a través de Europa que llena de luz el autobús, villancicos en lituano anunciando el reencuentro, una carta en el buzón.
Hoy ha sido un día de colores. Colores que huelen a Miguel. Colores que decoran mis días y que me hacen, hoy también, ir a la cama con una sonrisa tallada en este corazón, tan colmado de magnificencia y dicha, que hasta se marea a ratos en este caleidoscopio de colores tan brillantes.
Mostrando entradas con la etiqueta arte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta arte. Mostrar todas las entradas
26 noviembre 2012
04 abril 2012
"La maleta mexicana", Museo de Bellas Artes (Bilbao), tras la visita a la exposición
Hace unos días mencionaba "la maleta mexicana", la exposición ahora vigente en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Tal vez no mencionase que los miércoles, la entrada a dicho museo es gratuita, y que su horario es de 10:00 a 20:00. Tal vez tampoco mencionase que el domingo decidí en el último momento no ir a verla, y que pretendía remendar dicha decisión hoy mismo.
Emocionante es la primera palabra que se me ocurre para describir esa exposición.
Mi sección favorita, sin duda, ha sido la de las fotografías tomadas por Chim, uno de los tres reporteros protagonistas, que, más que retratar la guerra civil per se, retrató a sus víctimas reales: los civiles, la gente del pueblo, las personas de a pie. Este fotógrafo se deleitó en las caras de sorpresa de la gente, en el sufrimiento de quienes nunca vieron volver a los suyos de los campos de exilio de Francia, en las ikurriñas que se alzaban a escondidas en el duranguesado, en la alegría con la que se celebraba en Barcelona la conmemoración de la revolución rusa. Un punto de vista más bien cercano al bando republicano, en el que quedaron retratadas las personas verdaderamente mártires de una guerra ajena a lo que sentían como su patria.
Es también destacable el trabajo que puede haber llevado recopilar esta exposición. No solo se trata de unos negativos que se dieron por perdidos durante 70 años y que, por obra de un milagro, terminaron en Nuevo México. La enigmática historia de la maleta comienza cuando uno de los fotógrafos, Capa, le deja a su técnico de laboratorio todos estos negativos en el año 39, mientras el ejército alemán acechaba el París en el que se había asentado. Capa huyó a Nueva York, y su técnico y amigo consiguió que un chileno se llevase los negativos a su embajada para mantenerlos a salvo, cosa que evidentemente consiguió. Él, el técnico de Capa, no corrió la misma suerte y estuvo retenido en un campo de reclusión de Marruecos hasta el 41, año en el que escapó a México. Se le perdió la pista a tan anhelados negativos, y posteriormente se ha sabido que pasarían por manos del embajador mexicano del gobierno de Vichy, el cual, tal vez inconsciente de su existencia o valor, portaría dichos negativos en su equipaje de viaje a México en el 41-42. En todo caso, Capa murió desconocedor del paradero de los negativos por los que ya había hecho llamamiento público de búsqueda. Muchísimos misterios y dificultades rodeando a esta maleta que finalmente y por algún milagro se halló en el 97, así que comparto un enlace del propio Internacional Centre of Photography para consultar la historia completa: http://museum.icp.org/mexican_suitcase/castella/historia.html
Muy emotivo me ha parecido también el hecho de que las personas se reconociesen en algunas fotografías aún después de casi un siglo desde que estas se tomaran (http://blogs.deia.com/historiasdelosvascos/2012/02/28/la-maleta-mexicana-tres-de-los-retratados-hablan-para-deia/), además del hecho de que estas fotografías se censurasen en España y alimentasen solo la prensa internacional que simpatizaba con el movimiento antinacional (que, a partir de mediados del 38, era prácticamente nula). Un montón de fotos antiguas, un montón de telegramas y cartas, ¡e incluso las autorizaciones de prensa falsificadas que Capa utilizó para colarse en un campo de exilio francés!, en conjunto me ha parecido una verdadera maravilla de selección de material, así que volveré, después de esta toma de contacto, para ver la exposición con mucha más calma y mucho más tiempo, y poder emocionarme bien a gusto pensando si mi abuelo podría reconocerse, de seguir aún con vida, en alguna de las fotografías del asedio de Bilbao.
Emocionante es la primera palabra que se me ocurre para describir esa exposición.
Mi sección favorita, sin duda, ha sido la de las fotografías tomadas por Chim, uno de los tres reporteros protagonistas, que, más que retratar la guerra civil per se, retrató a sus víctimas reales: los civiles, la gente del pueblo, las personas de a pie. Este fotógrafo se deleitó en las caras de sorpresa de la gente, en el sufrimiento de quienes nunca vieron volver a los suyos de los campos de exilio de Francia, en las ikurriñas que se alzaban a escondidas en el duranguesado, en la alegría con la que se celebraba en Barcelona la conmemoración de la revolución rusa. Un punto de vista más bien cercano al bando republicano, en el que quedaron retratadas las personas verdaderamente mártires de una guerra ajena a lo que sentían como su patria.
Es también destacable el trabajo que puede haber llevado recopilar esta exposición. No solo se trata de unos negativos que se dieron por perdidos durante 70 años y que, por obra de un milagro, terminaron en Nuevo México. La enigmática historia de la maleta comienza cuando uno de los fotógrafos, Capa, le deja a su técnico de laboratorio todos estos negativos en el año 39, mientras el ejército alemán acechaba el París en el que se había asentado. Capa huyó a Nueva York, y su técnico y amigo consiguió que un chileno se llevase los negativos a su embajada para mantenerlos a salvo, cosa que evidentemente consiguió. Él, el técnico de Capa, no corrió la misma suerte y estuvo retenido en un campo de reclusión de Marruecos hasta el 41, año en el que escapó a México. Se le perdió la pista a tan anhelados negativos, y posteriormente se ha sabido que pasarían por manos del embajador mexicano del gobierno de Vichy, el cual, tal vez inconsciente de su existencia o valor, portaría dichos negativos en su equipaje de viaje a México en el 41-42. En todo caso, Capa murió desconocedor del paradero de los negativos por los que ya había hecho llamamiento público de búsqueda. Muchísimos misterios y dificultades rodeando a esta maleta que finalmente y por algún milagro se halló en el 97, así que comparto un enlace del propio Internacional Centre of Photography para consultar la historia completa: http://museum.icp.org/mexican_suitcase/castella/historia.html
Muy emotivo me ha parecido también el hecho de que las personas se reconociesen en algunas fotografías aún después de casi un siglo desde que estas se tomaran (http://blogs.deia.com/historiasdelosvascos/2012/02/28/la-maleta-mexicana-tres-de-los-retratados-hablan-para-deia/), además del hecho de que estas fotografías se censurasen en España y alimentasen solo la prensa internacional que simpatizaba con el movimiento antinacional (que, a partir de mediados del 38, era prácticamente nula). Un montón de fotos antiguas, un montón de telegramas y cartas, ¡e incluso las autorizaciones de prensa falsificadas que Capa utilizó para colarse en un campo de exilio francés!, en conjunto me ha parecido una verdadera maravilla de selección de material, así que volveré, después de esta toma de contacto, para ver la exposición con mucha más calma y mucho más tiempo, y poder emocionarme bien a gusto pensando si mi abuelo podría reconocerse, de seguir aún con vida, en alguna de las fotografías del asedio de Bilbao.
29 marzo 2012
"La maleta mexicana", Museo de Bellas Artes (Bilbao)
Hoy, entre visitas fabulosas llegadas de El Botxo Gallery y visitas no tan fabulosas de gente un poco ida de la olla, me he encontrado con un artículo muy interesante en la página web internacional de Bilbao.
Se trata de "la maleta mexicana", nomenclatura para la actual exposición que acoge el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Por lo que he leído, se trata de una exposición fotográfica de incalculable valor, ya que recoge el fotoreportaje bélico llevado a cabo por tres periodistas extranjeros (Capa, Chim y Taro), considerados los primeros reporteros de guerra de la época moderna, durante la Guerra Civil Española. El nombre de la exposición deriva de la historia de su descubrimiento: en 1995, en Nuevo México, se reencontraron tres cajas de negativos de fotografías tomadas en la Guerra Civil Española que ya se habían dado por perdidas mucho tiempo atrás y, tras el incansable trabajo del International Centre of Photography de Nueva York, se ha seleccionado esta muestra, que agrupa unas 70 fotografías en las que se muestra el recorrido de estos tres reporteros por España en los años del 1936 al 39, dentro de este contexto de guerra que se podrá entender mejor gracias al inédito material documental de la exposición, a saber telegramas, carnets de prensa, etc.
Me ha parecido una exposición, cuanto menos, interesante, así que habrá que pasar por el museo antes del 10 de junio.
http://www.bilbaointernational.com/la-maleta-mexicana-el-redescubrimiento-de-los-negativos-de-la-guerra-civil-espanola-de-capa-chim-y-taro/
Se trata de "la maleta mexicana", nomenclatura para la actual exposición que acoge el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Por lo que he leído, se trata de una exposición fotográfica de incalculable valor, ya que recoge el fotoreportaje bélico llevado a cabo por tres periodistas extranjeros (Capa, Chim y Taro), considerados los primeros reporteros de guerra de la época moderna, durante la Guerra Civil Española. El nombre de la exposición deriva de la historia de su descubrimiento: en 1995, en Nuevo México, se reencontraron tres cajas de negativos de fotografías tomadas en la Guerra Civil Española que ya se habían dado por perdidas mucho tiempo atrás y, tras el incansable trabajo del International Centre of Photography de Nueva York, se ha seleccionado esta muestra, que agrupa unas 70 fotografías en las que se muestra el recorrido de estos tres reporteros por España en los años del 1936 al 39, dentro de este contexto de guerra que se podrá entender mejor gracias al inédito material documental de la exposición, a saber telegramas, carnets de prensa, etc.
Me ha parecido una exposición, cuanto menos, interesante, así que habrá que pasar por el museo antes del 10 de junio.
http://www.bilbaointernational.com/la-maleta-mexicana-el-redescubrimiento-de-los-negativos-de-la-guerra-civil-espanola-de-capa-chim-y-taro/
Suscribirse a:
Entradas (Atom)